Tomlinson eligió la arroba, que en inglés se lee "at (en tal lugar)",
para especificar el destinatario del mensaje: Fulano en tal lugar. Acto
seguido, se envió un mensaje a sí mismo y dio inicio a la era del
e-mail.
Tomlinson, no creyó que su invento fuera a quedar registrado
en la historia porque consideraba al e-mail como un paso previsible en
la informática, no un invento genial.
Actualmente el e-mail es un
estándar de comunicación, y las cuentas POP (que permiten pasar mensajes
de un servidor a una computadora) su lenguaje común.
El uso de cuentas pop requiere de un software para conectarse a un
servidor, subir y descargar mensajes. Los principales programas en el
mercado son Eudora, Outlook o Thunderbird.
El
otro acceso que se ha popularizado es el del webmail que no requiere
ningún software especial, sino únicamente un navegador de Internet.
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